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viernes, 27 de noviembre de 2015

La Junta reconocerá la antigüedad de los interinos de la OEP de 2013

Noticia publicada por Mª Inmaculada González López

La Consejería de Hacienda y Administración Pública publicará en breve listas provisionales de aprobados en los procesos selectivos de promoción interna correspondientes a la Oferta de Empleo Público 2013, que estaban paralizados por la controversia suscitada sobre la valoración de la antigüedad. Finalmente, se reconocen a los funcionarios que se han presentado a estas pruebas los servicios previos realizados como personal interino, a efectos de cómputo en el mérito de antigüedad.
Tras la publicación de las listas provisionales, los participantes en estos procesos selectivos podrán presentar alegaciones en el plazo de 10 días hábiles, de forma que las listas definitivas de aprobados podrán publicarse en el mes de diciembre.
De las 214 plazas ofertadas por promoción interna, 29 corresponden a Administradores Generales (A1.1000), 30 a Administradores de Gestión Financiera (A1.1200), 20 a Gestión Administrativa (A2.1100), 20 a Gestión Financiera (A2.1200) y 25 a Ciencias Sociales y del Trabajo (A1.2018) y 90 plazas a Administrativos (C1.1000).
En la fase de oposición han aprobado 164 participantes en la especialidad de Administradores Generales, 161 en Administradores de Gestión Financiera, 283 en Gestión Administrativa, 142 en Gestión Financiera y 459 en Administrativos.
Oferta Pública para 2016. Para el próximo año, la Junta de Andalucía tiene intención de aprobar una nueva Oferta de Empleo Público con 7.100 plazas distribuidas entre Sanidad, Educación y Administración General, de las que 5.550 corresponderán al turno de acceso libre y 1.550 plazas se reservarán a los funcionarios de carrera a través de la promoción interna. Por sectores, Sanidad realizará una oferta de 3.400 plazas, Educación sacará 2.200 plazas y Administración General, un total de 1.500 plazas.

Fuente: Andalucia Orienta

lunes, 24 de septiembre de 2012

Los empleados públicos

Propuesta por Juan D. Ganaza Vargas

Artículo de opinión de Andrés Morey Juan

Hace 20 años, el 28 de noviembre, escribía en el diario Las Provincias un artículo sobre los empleados públicos, supongo que tratando de exponer las distintas acepciones o conceptos relativos a las personas que trabajan en la Administración pública, cosa que también aquí en el blog se viene haciendo constantemente, no obstante esto es lo que en aquellas fechas expuse dirigiéndome en general a cualquier lector del diario interesado en el tema:

El mundo del personal al servicio de las Administraciones Públicas es complejo por las diferentes calificaciones y regímenes jurídicos que se le aplican, así suele denominarse a este personal como funcionarios, servidores, empleados públicos y como trabajadores de las Administraciones Públicas. Sin embargo cada una de estas acepciones tienen significados distintos y no siempre se emplean en un sentido correcto o técnico, sin perjuicio de que sean posibles algunas matizaciones o correcciones. La cuestión no es intranscendente pues debe influir en el régimen jurídico aplicable o puede ser esencial para que a determinados puestos de las Administraciones Públicas puedan acceder los extranjeros procedentes de países de la Comunidad Europea.

En esta línea, servidores públicos es un concepto genérico, sin correspondencia jurídica o técnica, que únicamente pone de relieve el hecho de que se trata de un personal que está al servicio del público o de que su función es un servicio a la sociedad. Tiene de positivo el destacar la idea de servicio, algo abandonada hoy y sustituida por la idea del cliente administrativo, que no pone en peligro el concepto de trabajador que a otros interesa.

El concepto de funcionario público, técnicamente, se reserva para aquellas personas que realizan potestades administrativas, es decir que ejercen poder público, por lo que sus funciones son públicas. En puridad comprende tanto a los políticos como a las personas que realizan un trabajo en la Administración Pública vinculado a una actuación jurídica, manifestación de poder, y técnica, ha dictado resoluciones o las ha preparado técnicamente, diciendo lo que corresponde hacer en derecho o según una técnica especial y concreta (ingeniería, arquitectura, medicina, etc.) y formulando para ello propuestas de resolución o informes. De esta función, conforme a principios de legalidad o principios técnicos dirigida a la correcta decisión político-jurídica o administrativa, surge la necesidad de permanencia o inamovilidad de los funcionarios como garantía de su neutralidad y defensa de la legalidad. Por ello se les somete a un régimen pleno de Derecho administrativo.

El término empleados públicos se reservaba para el resto del personal que realiza tareas administrativas simples, con establecimiento de categorías o niveles según su importancia y responsabilidad. No influyen en el contenido jurídico de las resoluciones políticas o jurídicas, sólo intervienen en su realización práctica o material y por ello se les suele someter a un régimen especial de derecho administrativo en defensa del interés público y que normalmente conlleva limitaciones en orden a las negociaciones laborales o en cuanto a las huelgas.

Finalmente por trabajadores de las Administraciones Públicas se entiende el personal que realiza actividades propias o normales en el sector civil o empresarial y que no tienen conexión con la elaboración y adopción de resoluciones jurídicas o políticas. Su regulación jurídica es la ordinaria o la laboral con todas sus consecuencias. Hoy todo está confundido y todos metidos en un mismo saco, con las garantías de neutralidad y la carrera administrativa destruidas por la libre designación, sin apenas propuestas de resolución formalmente realizadas o independientemente formuladas, en detrimento de la profesionalidad y de la justicia y sobre todo con pérdida de la conciencia de servicio al ciudadano y a los intereses públicos definidos por las leyes. Quizá convenga repasar los conceptos.

Como en el tango cabe decir que veinte años no es nada. Pero en el artículo nada decía de los diversos intereses que propugnaron la pérdida de la utilización unitaria del concepto de funcionario y la aparición de la idea de trabajadores públicos y la vuelta a la de empleados públicos. Todo obedece a intereses políticos de partido normalmente y a la crisis del derecho que no se puede negar, convertido en instrumento para dichos intereses y con ambigüedad calculada y a facilitar el uso  y apropiación de los caudales públicos con el menor control posible. Pero sea cual sea el concepto o acepción utilizada, para mí siempre hay algo necesario, el acceso por sistemas de igualdad, libertad de concurrencia y mérito y capacidad y la evitación de que los empleos y puestos públicos sean patrimonio de los políticos o partidos y grupos afines en evitación de cientelismos, amiguismos y corrupción. Otra cosa es la cuestión de los posibles despidos o ceses en el servico público, sus causas y procedimientos para ello, que también siempre han de garantizar que no obedezcan a la negativa simple de hacer lo indebido o desobedecer a los intereses bastardos que puedan manifestarse.
 
Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:  http://morey-abogados.blogspot.com.es/2012/05/mi-hemerotecalos-empleados-publicos.html